Collar táctico Rottweiler
Por Daniel — Godthund
Antes de enseñarte lo que andas… andabas buscando, voy a contarte algo.
Otto fue el primer perro que tuve. En realidad el primer perro de raza que costeé con todos mis ahorros e ilusión a los 16 años.
Un Rottweiler.
Pero Otto no era un Rottweiler en la moda de los 90.
Otto fue mi muy mejor amigo de la adolescencia.
Cuando yo aún no sabía nada de adiestramiento, ni había viajado ni me había formado.
Todo lo que conseguimos juntos lo hicimos por pura complicidad.
Por un "todos para uno y uno para todos".
Otto y yo, yo y Otto. Y no necesitábamos a nadie más.
Ni siquiera lo llevaba con collar. El collar es solo el medio para el fin. El motivo por el que hago collares es ese fin, recordarte que la vida son dos días y uno de ellos ya lo has quemado. Lo habéis quemado.
Y como una buena historia dice más que cualquier ficha técnica de Amazon, te voy a contar una.
La noche que Otto amansó a las fieras
Ya te he dicho que Otto y yo íbamos a todos lados juntos.
Y por un tiempo, también trabajamos juntos.
No en ningún campo de trabajo ni en un club. Dados de alta. Con nómina.
Estuvimos yendo a conciertos y festivales a impedir altercados y que la gente no se colara en los eventos.
Veían a un tipo pequeño pero robusto y rapado, agarrando a duras penas a un Rotty que parecía tener más hambre que Dios talento. Hambre de gente que quería entrar a los sitios y no pagar. A gente cara.
Una de esas noches nos tocó ir a uno de los festivales más grandes que se hacían en España en la época.
De esos a los que viene la gente a escuchar música y a desfasar. Y no necesariamente en ese orden.
Gente a patadas. Gente a patadas dándose patadas.
Para verlo.
Nos pusieron a los binomios con perro cubriendo sectores e impidiendo que la turba descontrolada saltara las vallas y entrara con toda su jeta al festival.
Se sentaban en grupo y esperaban a otros grupos. Grupos de grupos. Envalentonados por la masa corrían como Orkos a la caza de Hobbits.
Gruñían feroces. Cuanto más se acercaban a la valla, más gruñían.
Hordas de Uruk-Hai asediaban sin tregua.
Hacer el perímetro juntos con una correa de tres metros era un coladero. No dábamos a basto. Se nos colaban del lado contrario al que corríamos. Sistemáticamente.
Entonces Otto me miró. Le miré. Y le entendí.
Nos echamos diez metros atrás. El plan requería de los dos.
Yo sería quien comunicara el mensaje y él haría el resto.
Ya en posición, grité a las hordas:
"Entraréis tantos como saltéis. Menos uno. El primero no lo conseguirá."
Al acabar llevé la mano al collar de Otto. Y solté el mosquetón de la correa.
Comenzaba su parte del plan.
Recorría la valla como un Miura en San Fermines peinando la grada.
Nadie quería ser el primero en saltar. Nadie.
Aquella noche disfrutamos los dos.
Ya sabes, la recompensa del trabajo bien hecho.
En la vida no siempre haces cosas que están bien. Te equivocas y lo harás hasta irte de este mundo.
Pero no puedes ser un jeta. Eso no.
Y si no, quizás un Rottweiler te ponga en tu sitio. Por jeta.
Pdta: A los Rottys no les gustan los jetas.

Otto nunca podría haber amansado a las fieras si hubiera sido SOLO de línea de belleza.
Rottweiler alemán (ADRK) vs americano: cómo afecta al collar correcto
Hay dos Rottweilers en el mundo. O al menos así se diferencian generalmente hoy en día.
El Rottweiler alemán.
El que sigue el estándar del ADRK, el club madre de la raza en Alemania. Cabeza ancha, mordida firme, temperamento equilibrado, capacidad de trabajo intacta.
Un perro serio. De verdad.
Y el Rottweiler “americano”.
El que se ha extendido en Estados Unidos y buena parte del mundo desde los 90. Con derivaciones cada vez más lejanas del estándar original.
Más ligero. Más nervioso. Con temperamentos alterados. Con cabezas cada vez menos tipadas.
Otro perro.
Puedes tener un Rottweiler de trabajo o un Rottweiler pensado solo para el ring. Puedes trabajarlo. Es una opción, no una obligación, como siempre digo.
Pero la salud si que no es una opción.
Pero si eliges un Rottweiler pensando solo si el marrón fuego del pecho tiene la intensidad y el brillo correcto, en vez de preocuparte por lo que realmente tiene dentro del pecho, el corazón, estas eligiendo de manera incorrecta.
Alguien tenía que decírtelo.
Y si fomentas esto, tarde o temprano solo tendrás un perro con problemas. Con buena estampa en la foto de Instagram. Pero con problemas en vuestro día a día..
Al collar Rottweiler todo esto le da igual. La anatomía cervical es la misma. Cuello musculado. Inserción baja. Y una fuerza enorme.
Tengas el Rottweiler que tengas, necesita el mismo collar.
Por qué un Rottweiler necesita un collar de 8 cm.
Porque tiene el cuello musculado como pocas razas.
Y porque cuando este perro tira, no tira como tira un Podenco. Tira como tira alguien seleccionado durante siglos para tirar de carros y controlar ganado.
Si vale, nunca has visto un carro tirado por Rottweilers. Pero molaría verlo, no me digas que no.
Ponle un collar fino de dos dedos y estarás repartiendo toda esa fuerza en una franja diminuta de tráquea.
Se ahoga.
Se le marca.
Y con el tiempo, se le jode.
Un collar Rottweiler ancho de 8 cm reparte esa presión sobre una superficie que su anatomía sí puede aguantar. Sin ahogo. Sin marca. Sin joderle nada.
Más cómodo, práctico y funcional.
Sin necesidad de estridencias ni sofisticaciones. En la simpleza está la virtud.
Cómo medir el cuello de tu Rottweiler (guía de tallas)
Muy sencillo.
Coge una cuerda, un cordón, el cinturón del albornoz, lo que más rabia te dé.
Ponlo alrededor de su cuello. Extiéndelo en el suelo. Mídelo.
M · 45–55 cm — Malinois, Bully, Pastor Alemán, Rottweilwer,...
L · 55–65 cm — Cane Corso, Presa Canario, Bully XL,...
XL · 65–75 cm — Mastín, Alabai,...
El collar Rottweiler 8 cm que casi seguro te toca es la M.
Ten en cuenta el tamaño, la edad y el sexo. Pero medir es medir. No hay más.
Hebilla Cobra: por qué importa con la mordida de un Rottweiler
El Rottweiler es como la española que cuando besa, besa de verdad.
Es de las mordidas más potentes del mundo canino. Y cuando se aplica en trabajo, el collar es la primera línea de seguridad para todos.
He visto hebillas de plástico reventar con perros más ligeros tirando de correa detrás de un simple mordedor. Sin mas instinto que el puro juego.
Con un Rotty adulto no me la juego. Y tú tampoco deberías.
La hebilla tipo Cobra es de metal. Cierre de liberación rápida. Certificada muy por encima de lo que un Rottweiler es capaz de generar tirando.
Aguantaría un par de Rottweilers tirando de un carro…
Si tu perro nunca va a morder una manga, quizás no te haga falta tanta seguridad.
Pero el día que tu Rottweiler se active para protegerte o proteger a los suyos, no vas a poder pedirle "espera un momento, que igual el collar no aguanta".
Aguanta desde el primer día o no aguanta.
No hay opción B. El plan B es hoy en día casi la cárcel.
El collar táctico Rottweiler de Godthund
Aquí lo tienes.
Ocho centímetros de ancho. Nylon de alta resistencia. Hebilla tipo Cobra metálica. Asa ergonómica para el control corto que tan a menudo necesitas. Los Rottys son muy de gruñir, pero a gruñir a la gruñería.
Tres colores. Verde oliva. Gris army. Coyote.
Un solo modelo, porque no hay razones para hacer diez cuando uno resuelve todo.
Al menos de momento.
Y dos promesas.
La primera, de mí como marca para ti. Si rompes el collar, llámame, escríbeme, házmelo saber. Lo cubro sin la más mínima duda.
La segunda, la promesa importante, la que tú tienes que hacerle a ÉL o a ELLA.
Destrózalo. Sal con él a la montaña. Métete al río. Nieve, tormenta, barro, lo que toque.
Cuando se rompa de tanto usarlo, escríbeme.
Ver el collar táctico Rottweiler
No te vendo un collar.
Te vendo lo que significa llevarlo puesto.
Otto lo sabía sin necesidad de que se lo dijera nadie.
Y tú, si has llegado hasta aquí, también.
Preguntas frecuentes
¿Qué ancho de collar necesita un Rottweiler?
Hay dos grosores, 80mm y 50mm.
Mi preferencia en perros potentes es 80mm por proteger su cuello y que la fuerza se reparta mejor. Pero es solo mi opinión.
¿Me llega a casa en su caja de munición?
Tu collar te llega por servicio urgente, en su caja de munición.
El compromiso de usarlo y disfrutarlo, ya es tu responsabilidad. Si estás aquí, no tienes pinta de ser de los que le fallan.
¿Es tan resistente como dices?
Si lo pisa un camión o le pegas con un martillo no te lo cubro.
Pero si eres un ser humano normal que sale con su perro a enfrentar mil aventuras por duras y difíciles que sean, si se te rompe de tanto usarlo, entonces sí que lo cubro.